Reversión de la vasectomía

Al igual que muchas mujeres, los hombres toman decisiones radicales con respecto a la fertilidad que, con el paso del tiempo,  adquieren otra perspectiva. Una de ellas es la Vasectomía, un método anticonceptivo  muy común que consiste en cortar los conductos deferentes, encargados de llevar los espermatozoides desde los testículos hasta la uretra.

Muchos de los pacientes que se someten a este procedimiento, con el paso de los años reconsideran su decisión, ya sea porque tienen una nueva pareja con la que quieren formar una familia, porque perdieron a uno de sus hijos o porque definitivamente quieren tener los hijos que en el pasado no pensaron tener. Para esto, existe la Reversión de la Vasectomía, una cirugía muy sencilla que logra, la mayoría de las veces, devolver la fertilidad masculina.

La intervención para recanalizar los conductos deferentes y volver a permitir el paso de los espermatozoides hacia la uretra. Su complejidad y duración es mayor que en la Vasectomía. Además, su éxito también va a depender de la forma en que se hizo la Vasectomía y del tiempo que ha pasado desde la misma.

Después de una reversión exitosa de la Vasectomía, se espera que el el semen vuelva a contener espermatozoides e incluso lograr un embarazo.

Cuando el tiempo transcurrido desde la realización de la Vasectomía es de unos pocos años, existe la posibilidad de realizar el proceso con un elevado porcentaje de éxito.

Si el tiempo transcurrido entre una y otra intervención es menor a cinco años, el porcentaje de intervenciones en las que se consigue el objetivo de devolver la fertilidad al hombre ronda el 90%. (Estamos seguros que es tan alto)

Sin embargo, este porcentaje se reduce considerablemente cuando la intervención fue realizada hace 15 ó 20 años, hasta el punto de que en ocasiones se prefiere no optar por la reversión y aplicar un tratamiento alternativo como la fertilización In Vitro (FIV).

Las Reversiones de la Vasectomía generalmente se realizan en un hospital o en un centro quirúrgico. El procedimiento suele ser ambulatorio, por lo tanto  no es necesaria una noche de hospitalización.

La cirugía se puede hacer con anestesia general. Otra posibilidad es que el cirujano utilice anestesia epidural, intradural o local.

La Reversión de la Vasectomía tiene una mayor complejidad que la Vasectomía. Requiere de capacitación especializada y experiencia. Los médicos que realizan esta cirugía por lo general vuelven a unir el conducto deferente así:

  • Vasovasostomía. Mediante este procedimiento, el cirujano vuelve a unir con puntos los extremos seccionados de cada conducto que transporta los espermatozoides (conducto deferente).
  • Vasoepididimostomía. Esta cirugía une los conductos deferentes directamente al órgano pequeño que se encuentra detrás de cada testículo y que contiene los espermatozoides (epidídimo). Una vasoepididimostomía es más complicada que una vasovasostomía y, por lo general, se opta por ella cuando no se puede realizar una vasovasostomía o cuando no es probable que esta funcione.

Los índices de éxito de la reversión de la vasectomía van desde aproximadamente el 40 por ciento hasta más del 90 por ciento. Muchos factores determinan si una reversión es exitosa para lograr un embarazo, incluido el tiempo transcurrido desde la vasectomía, la edad de la pareja, la definición del éxito y la experiencia y formación del cirujano.

La reversión de vasectomía pocas veces tiene complicaciones graves. Los riesgos incluyen:

  • Sangrado dentro del escroto: Esto puede llevar a la acumulación de sangre (hematoma), lo que provoca una inflamación dolorosa.
  • Infección en el sitio de la cirugía: Si bien no son muy frecuentes, las infecciones son un riesgo de cualquier cirugía y pueden requerir tratamiento con antibióticos en determinadas situaciones.
  • Dolor crónico: El dolor persistente después de la reversión de vasectomía es muy poco frecuente.

Fuentes:

Procedimientos quirúrgicos

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